El Deterioro de la Seguridad en Santo Domingo Este: De la Excelencia Bajo Manuel Jiménez a la Inoperancia Actual con Dio Astacio

Por: Multimedios LZO, LA Agencia de Prensa

Santo Domingo Este, el municipio más poblado y dinámico de la República Dominicana, ha sido testigo de un retroceso alarmante en materia de seguridad pública desde que Dioris Anselmo Astacio Pacheco, conocido como Dío Astacio, asumió la alcaldía en mayo de 2024. Lo que en la gestión de Manuel Jiménez se consolidó como un modelo de éxito —con la ciudad posicionada entre las dos más seguras del país— ha dado paso a una realidad de creciente inseguridad, marcada por la ineficacia de la Mesa de Seguridad, Ciudadanía y Género y una serie de incidentes violentos que han sembrado el terror entre los residentes. El colmo de esta decadencia llegó el 8 de noviembre de 2025, cuando un joven de 34 años, Luciano Custodio Figueroa, fue asesinado a tiros para robarle su motocicleta en el sector El Cachón de la Rubia, en Los Mina. Este crimen no es un hecho aislado, sino el reflejo de un patrón que amenaza con convertir a SDE en uno de los barrios más inseguros del Gran Santo Domingo.

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El Legado de Seguridad de Manuel Jiménez: Un Modelo que Funcionaba

Durante los cuatro años de mandato de Manuel Jiménez (2020-2024), Santo Domingo Este se transformó en un referente nacional de seguridad ciudadana. Bajo su liderazgo, la Mesa de Seguridad, Ciudadanía y Género —coordinada por Plinio Llaverías— implementó estrategias integrales que redujeron la delincuencia común en un 50%, según datos oficiales presentados en reuniones municipales. Iniciativas como operativos conjuntos con la Policía Nacional y la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) incautaron más de 7,868 gramos de estupefacientes, mientras que el Ministerio de Interior y Policía reconoció públicamente la labor de Jiménez por mejorar la calidad de vida y el bienestar comunitario. El propio Jesús «Chú» Vásquez, entonces ministro de Interior, destacó que SDE estaba entre las cuatro ciudades que más habían mejorado en seguridad, posicionándola en el top 2 del país.

Este éxito no fue casualidad. Jiménez priorizó la participación comunitaria, con juntas de vecinos activas y programas de recuperación de espacios públicos, como los mercados de Los Mina y El Almirante, que pasaron de ser focos de caos a zonas limpias y seguras. La ONU incluso certificó al Ayuntamiento por su gestión de riesgos, enfatizando el compromiso con una «ciudad resiliente y segura para todos». En resumen, bajo Jiménez, SDE no solo bajó sus índices de criminalidad, sino que se convirtió en un ejemplo de cómo la transparencia y el trabajo coordinado pueden desmontar mafias y fomentar la convivencia.

La Gestión de Astacio: Promesas Vacías y una Mesa de Seguridad Inoperante

El cambio de mando trajo promesas de continuidad y mejora, pero la realidad ha sido opuesta. Astacio, quien en febrero de 2025 se jactó de que SDE era «el municipio más seguro del Gran Santo Domingo y la cuarta ciudad más grande de la República Dominicana», ha visto cómo sus palabras se desvanecen ante el aumento de delitos. La Mesa de Seguridad, que bajo Jiménez era un motor de soluciones concretas, ha caído en la inoperancia total. Tras la renuncia de Llaverías —un pilar clave del modelo anterior—, la mesa ha sido relanzada de manera obligada y superficial, con sesiones de «seguimiento» que priorizan fotos y discursos sobre acciones reales.

En lugar de operativos focalizados y recuperación de espacios, la gestión de Astacio se ha centrado en medidas cosméticas, como la instalación de «policías acostados» —reductores de velocidad criticados por su ineficacia en frenar el crimen real— o protocolos de emergencia para lluvias que, aunque necesarios, desvían recursos de la lucha contra la delincuencia. Mientras el alcalde y la ministra Faride Raful hablan de «recuperación de 1,500 espacios públicos» y «reducción de ruido», los residentes reportan un incremento en robos a mano armada, asaltos en motos y homicidios por rapiñas. Aunque las tasas nacionales de homicidios han bajado en 2025 (de 9.96 en 2024 a 8.22 por 100,000 habitantes), en SDE el contraste es evidente: lo que era un oasis de seguridad ahora figura en reportes locales como uno de los barrios más inseguros del Gran Santo Domingo, con un «índice de criminalidad» percibido de 67.38 según encuestas independientes.

El Crimen Reciente: La Muerte de Luciano Custodio Figueroa y el Miedo Cotidiano

El asesinato de Luciano Custodio Figueroa el sábado 8 de noviembre encapsula esta crisis. A las 6:31 p.m., en pleno sector El Cachón de la Rubia, dos hombres a bordo de una motocicleta negra —identificados por la Policía como «Macutico» y «El Menor»— interceptaron al joven de 34 años para robarle su moto Haouje Xpress azul. Figueroa se resistió, y los asaltantes le dispararon mortalmente, huyendo con el vehículo (chasis LC6PCJBJ8S0021775). La Policía ha activado su búsqueda, pero este caso se suma a una ola de violencia: solo en los últimos meses, incidentes similares incluyen el homicidio de Guzmán Grullón en El Brisal por robo de moto el 1 de noviembre, y un intento fallido en Villa Carmen donde un acusado de robo se lanzó de un edificio, matando accidentalmente a una mujer.

En redes sociales y reportes locales, los residentes claman por ayuda: «Hombre fallece tras ser interceptado para robo de motocicleta en SDE», tuiteó un medio digital el 9 de noviembre, reflejando el pánico generalizado. Otros posts denuncian robos impunes y la falta de patrullaje efectivo, contrastando con la era Jiménez donde tales operativos eran rutina.

No Más Excusas, Exigimos Seguridad Real

El deterioro de la seguridad en Santo Domingo Este no es inevitable; es el resultado de una gestión ineficaz que ha desmantelado un modelo probado. Astacio debe rendir cuentas por la inoperancia de la Mesa de Seguridad y priorizar recursos en patrullaje inteligente, recuperación de barrios vulnerables y coordinación real con la Policía Nacional, no en eventos mediáticos.
La vida de Luciano Custodio Figueroa no puede ser en vano. SDE merece volver a ser la ciudad segura que Manuel Jiménez legó.
¿Hasta cuándo tolerar que el miedo reemplace la esperanza en nuestras calles?

Por: Multimedios LZO, LA Agencia de Prensa

COMSESO S.R.L.

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